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En Canis Minor entendemos el rostro como un cielo en calma. Cada volumen es una órbita, cada plano una constelación que dialoga con la luz. Cuando esa armonía se desajusta —por pérdida de colágeno, flacidez o desgaste estructural— el brillo no desaparece de golpe, pero se vuelve difuso. Por eso, algunos tratamientos no buscan rellenar, sino realinear. Ellansé pertenece a esa categoría precisa y silenciosa.

El uso de Ellanse en Valencia representa una nueva forma de bioestimulación facial. No actúa como un relleno convencional. No empuja el tejido desde fuera. Funciona como una estrella sembrada en la profundidad de la dermis, capaz de activar un proceso regenerativo sostenido en el tiempo.

Ellansé está compuesto por microesferas de policaprolactona suspendidas en un gel portador. Al ser inyectado en planos profundos, el gel aporta una corrección inicial suave, mientras que las microesferas comienzan su verdadero trabajo: estimular a los fibroblastos para que produzcan colágeno nuevo. No es un efecto inmediato y efímero. Es una reconstrucción progresiva de la arquitectura interna de la piel.

Con el paso de las semanas, ese colágeno recién formado se organiza como una red estelar invisible. La piel gana densidad, firmeza y capacidad de reflejar la luz. Los contornos se definen sin rigidez. El rostro no se transforma: se reencuentra con su eje.

En el protocolo de Ellanse Paterna, este tratamiento se diseña como una carta astral personalizada. Antes de aplicar el producto, analizamos proporciones, zonas de pérdida estructural y la calidad del tejido. Ellansé no se coloca en cualquier punto ni en cualquier cantidad. Su eficacia depende de la precisión milimétrica del plano, del vector y del volumen utilizado. Menos es más. Siempre.

La aplicación se realiza con agujas o cánulas finas, en sesiones que suelen durar menos de una hora. Puede aparecer una leve inflamación inicial, como una nube pasajera en el cielo nocturno. Pero en pocos días, la piel recupera su calma. Lo que sigue no es visible de inmediato, y ahí reside su elegancia: el colágeno se forma en silencio, como una constelación que solo se revela cuando el ojo se acostumbra a la oscuridad.

A diferencia de otros tratamientos, Ellansé tiene una duración prolongada. Según el tipo utilizado y la respuesta individual, sus efectos pueden mantenerse durante uno o varios años. A medida que las microesferas se degradan lentamente, el colágeno estimulado permanece, sosteniendo la estructura mucho después de que el producto haya cumplido su ciclo.

En Canis Minor, acompañamos este proceso con cuidados que respetan el ritmo del tejido: hidratación profunda, protección solar consciente y, cuando es necesario, tecnologías suaves que potencian la calidad de la piel sin interferir en la bioestimulación.

Ellansé no busca llamar la atención. Busca alinearse. Es un tratamiento para quienes desean resultados que brillen como estrellas lejanas: constantes, elegantes y profundamente naturales.

Cuando la arquitectura interna se reorganiza, la luz vuelve a encontrar su camino. Y el rostro, como el cielo nocturno, no necesita exagerar para deslumbrar. Solo estar en equilibrio.

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